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5 formas en que maltratas tu cabello sin saberlo

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El problema no son los productos, sino la manera en que son usados. Hay una gran cantidad de productos o tratamientos de belleza que solemos utilizar para hacer nuestro cabello más sano y fuerte. Aquí unos consejos para controlar la grasitud y lucirlo con orgullo.
1. Mantenlo limpio… pero no demasiado. Al contrario de la creencia popular, lavar tu cabello en demasía no hará más que empeorar el asunto. La producción de cebo en el cuero cabelludo, completamente normal y sano, se verá intensificada por la constante limpieza que recibirá, derivando a su vez, en más grasa.

Lo mismo sucede con el rostro de características grasas, que es lavado más de una vez al día.
2. No abuses del acondicionador
Las cremas suavizantes, desenredantes o “crema-enjuague” como la nombramos comúnmente en mi país, pueden engrasar aún más tu pelo. Empléalas sólo en las puntas y no sobre el cuero cabelludo.
Hace no muchos meses, descubrí que mis amigas desde pequeñas se aplicaban acondicionador de la misma manera…

La ciencia lo prueba: Los viajes en el tiempo no existen

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Es la prueba definitiva para los viajeros del tiempo: celebrar una fiesta para ellos, pero no publicar las invitaciones hasta después del evento, como hizo el físico teórico más importantes del mundo, Stephen Hawking.
El 28 de junio de 2009 organizó y llevó a cabo una fiesta al público, pero nadie se presentó. Su invitación a cualquiera que exista o existiera en un futuro (literalmente) fue en vano. Lo intentó como "evidencia experimental", aunque en secreto todo esperamos que esté equivocado y haya algún error. “Me senté allí mucho tiempo, pero nadie vino.” dijo él. Rodeado de canapés y champaña, esperó pacientemente que algún científico abriera esas puertas para revelarle al mundo la verdad.

Ateísmo y reflexiones de una adolescente desconfiada

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La gente suele sorprenderse cuando les digo que soy atea. No deberían. Después de todo, ellos son casi tan ateos como yo.  Y con esa premisa, confundo a más de los que debería. Una parte de sus cerebros rechazan la idea de otros dioses, porque no son compatibles con la idea que se les inculcó como correcta o porque simplemente ya es demasiado en lo que creer. A menudo tomamos las creencias de los demás como simples falacias, mentiras piadosas que ayudan al de al lado a hacerse la vida más fácil. Rebajamos por completo, y sin ser conscientes de ello, la posibilidad de que tengan razón.  ¿Por qué la tendrían? Después de todo, es obvio que están equivocados. Todos los demás que no concuerden con nuestra forma de ver la vida lo están.
Podemos empezar hablando sobre cualquier religión. Son demasiadas y cada una merece su propio análisis de miles de hojas que jamás terminarían de leerse, por lo que se podrían tomar algunas clásicas como punto de partida; por ejemplo, las de los griegos en la …